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Siervas de Maria

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Domingo, 16 Junio 2024 18:17

Clausura Año Jubilar Venerable Soledad Sanjurjo

Clausura Año Jubilar

50 aniversario de la partida al cielo

De la Venerable Soledad Sanjurjo Santos

 

            El día 23 de abril de 2023 se celebró el 50 aniversario de la partida al cielo de la Venerable Soledad Sanjurjo Santos, con el que se dio comienzo a un año jubilar por este acontecimiento tan especial, que sin duda favorece el proceso de canonización de esta insigne Sierva de María. Para culminarlo como es debido, se organizó una Solemne Eucaristía en nuestra casa de San Juan, lugar donde vivió nuestra Venerable los últimos años de su vida y donde reposan sus restos. Con anticipación se fue organizando todo con mucho afecto y desde la Curia General nos unimos a dicha celebración con gran alegría.

            Dispuso nuestra Madre General que, Madre Julia Castillo, Postuladora de la Causa, participara de esta efemérides junto a la Vicaria, Madre Elvira Pérez. Para facilitar la asistencia de fieles, en comunicación con el Señor Arzobispo, la comunidad decidió celebrar la Eucaristía el domingo 21 de abril en nuestra Capilla. El día antes fueron recibidas Madre Julia y Madre Elvira con muestras de manifiesto gozo y agradecimiento.

            Puntualmente dio comienzo la solemne Eucaristía presidida por S.E.R. Monseñor Roberto González, OFM, Arzobispo de San Juan, y concelebrada por su Obispo Auxiliar, S.E.R. Monseñor Tomás González. Les acompañaron el Maestro de ceremonias y un servidor del altar. La Capilla estaba llena a capacidad, de modo que hubo necesidad de ubicar sillas a los lados de los bancos y permitir personas en el coro alto. Entre los asistentes, destacaban varios historiadores de la ciudad, destacando uno de los que trabajó en el proceso diocesano de la Causa de nuestra Venerable, Dr. Gerardo A. Hernández Aponte; además de numerosos Hijos Laicos y personas allegadas a la comunidad.

            La Capilla lucía sus mejores galas y al coincidir con el domingo del Buen Pastor y Jornada Mundial de las Vocaciones, frente al altar colocaron signos propios para esta Jornada, como la barca, el ancla y las redes. Amenizó el coro de las Hermanas con hermosos cantos que complementaron la ya rica Celebración. En la Monición de ambientación antes de la Eucaristía, Madre Julia Castillo, recogió los acontecimientos que nos envolvían: Jornada Mundial de las vocaciones, los 500 años de la fundación del Hospital de la Inmaculada Concepción, hoy Casa de Salud de las Siervas de María y la clausura del Año Jubilar con motivo del 50 aniversario de la partida al cielo de Madre Soledad Sanjurjo. Ciertamente esta casa ha sido lugar privilegiado por haber servido de acogida a numerosos misioneros que se esparcían valientes y generosos para evangelizar el inmenso territorio americano, sembrando la fe, seducidos por Cristo y por Su Iglesia. También en este lugar transcurrió parte de la vida de nuestra Venerable, acogiendo a sacerdotes, enfermos, inmigrantes, jóvenes en discernimiento vocacional; aquí oró por muchas horas ante el Crucifijo que preside el coro de la Capilla; y desde aquí, partió al encuentro definitivo con el Padre. Sus restos descansan en el coro alto, signo de su compromiso de continuar orando ante Cristo por ese terruño borincano que la vio nacer y morir.

            En su elocuente homilía, Monseñor Roberto, basado en las lecturas del día, nos llevó a una profunda reflexión sobre la santidad a la que nos motiva el apóstol San Juan como meta de nuestra vida. La santidad es nuestra respuesta de fe, en palabras y obras, a la voluntad del Señor. El Evangelio del buen Pastor nos propone las características que le adornan: da la vida por sus ovejas y las conoce por su nombre. Características vividas en grado sumo por Jesús y que deberíamos emular también sus seguidores cristianos. La vida y obra de Madre Soledad Sanjurjo nos dan ejemplo de ello. Terminó pidiendo a todos un compromiso serio de continuar promoviendo el Proceso de nuestra Venerable.

            Finalizada la Eucaristía todos pudieron compartir una rica comida en mesas colocadas en los pasillos y galería de la portería. Los asistentes fueron obsequiados con estampas de la Venerable y de la oración propia para el Jubileo del 2025, gesto que agradecieron mucho.

Fue un día lleno de emociones que adelantó lo que serían los siguientes en las demás casas del país, donde las Madres tuvieron la oportunidad de compartir con las Hermanas, Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad y grupos del Comité Pro Causa de Canonización, sobre los procesos y sus avances en la Congregación. Fue realmente enriquecedor ver la devoción que profesan a la Venerable y el gran deseo que trasmiten de que sea beatificada. Madre Julia, a su vez, les explicó todos los pasos necesarios para llegar a ello y les motivó a continuar pidiendo su intercesión en las necesidades que les presentan las personas. De hecho, es algo que todos tienen muy claro y son numerosas las gracias alcanzadas por su celo en este aspecto.

Al finalizar el recorrido, Madre Julia, regresó dos días antes de su partida a Roma, a la casa de San Juan. Ciertamente que fue un regalo para Madre Julia y la comunidad de San Juan pasar estos días, que hubieran querido, tanto una como otras, se extendieran. En esta casa todo sabe a Madre Soledad Sanjurjo: la Casa de Salud, la portería, la vitrina de sus recuerdos, los pasillos, la sala de labor, donde cosía para las Hermanas, la habitación donde falleció, el crucifijo ante el que rezaba y al que besaba todas las noches, sus restos que descansan en el coro… Desde aquí escribió estas palabras que denotan su entrega y preparación para la última hora: “Gracias al Señor, me siento muy feliz y contenta en su santa casa esperando su llamada para ir al cielo a ver a nuestra Madre Fundadora y sobre todo para ver al Señor”.

           El día 1 de mayo, con el alma llena de gratitud, regresó Madre Julia a la Curia General, el largo viaje fue ocasión de rememorar todo lo vivido. La devoción a la Venerable Soledad Sanjurjo continúa muy viva en Antillas y ello nos hace exultar de gozo, como a nuestra protagonista que nos decía: “Sirvamos al Señor cada día con más generosidad y santa alegría”. Así sea.