Martes, 23 Octubre 2018 08:02

En el Año del Sínodo de los Jóvenes

Encuentro Inter-congregacional de Formadoras   

1 Formadoras foto

Sintiendo con el Papa Francisco el fuego del Espíritu, latido a latido con la Iglesia

Los jóvenes necesitan atención en todas las dimensiones. Cada sector de la sociedad y de la Iglesia ha de concentrar máximo interés en sus jóvenes y estudiar el contexto histórico que les ha tocado vivir, evaluando y sopesando el impacto diverso que tienen los distintos escenarios en que se desenvuelven, en sus años de crecimiento y transición.

Las Siervas de María, sensibles al llamado del Papa y en fidelidad a lo acordado en el Capítulo General de 2014, poniendo la mirada en nuestras jóvenes, nos hemos interpelado personalmente y como equipo formativo. Las miramos y nos hacemos muchas preguntas, queriendo encontrar la respuesta adecuada a sus expectativas personales y la llamada vocacional.

A tal efecto, las Formadoras fueron invitadas por la Superiora General Alfonsa Bellido, a venir a Roma, a la Casa General, procedentes de los continentes donde la Congregación tiene fundaciones: Africa, Asia, Europa, América.

Cuando llegaron se encontraron con una comunidad de Hermanas que tenían todo preparado para acogerlas cálida y fraternalmente. Una vez ambientadas, sintiéndose ya en casa, se dedicaron a lo que habían venido a hacer, dándose a los trabajos propios del Encuentro de Formadoras al que fueron convocadas con definido propósito. La fuerte motivación de regresar a sus respectivos Centros de Formación, con una más amplia visión de su misión, para hacer mejor su labor formativa, mantuvo la enérgica determinación de la voluntad del inicio hasta el final.

A lo que han venidos desde lejos a Roma

Las Maestras de Novicias, Maestras de Junioras y Directora de Tercera Probación, desplazándose hasta Roma, han venido a traer su experiencia y ponerla sobre la mesa; a recoger y gustar en el mutuo compartir de búsqueda común; a ofrecer su percepción de nuestras jóvenes en formación; a actualizar el enfoque sobre la formación en sintonía con la Iglesia y la Congregación.

Interesa conocerse y tratarse, proponer métodos, explorar criterios, buscar alternativas, compartir intuiciones, hablar de las preocupaciones que se tienen, traer a consideración de todas lo que ellas palpan en la realidad de trato directo con nuestras jóvenes.

Han desplegado a vista de todas, la panorámica de los centros de formación, para mostrarnos la realidad que se vive en cada lugar.

Así de interesantes fueron las horas quemadas en estas jornadas de búsqueda y encuentro. pues las formadoras son testigos del protagonismo de lo que el Espíritu hace en cada joven. Cada

día viven con mayor conciencia su rol de vigías que, desde lo alto de su misión, acompañan a las jóvenes y ven amanecer el despertar de su amor a Jesucristo.

¿Cuáles son las expectativas de nuestras jóvenes y formadoras?

La relectura de nuestra realidad histórica como Congregación, frente a la realidad de las jóvenes llamadas a la vocación de Sierva de María, nos da la oportunidad de examinar con postura evangélica, los criterios predominantes en la cultura juvenil de nuestro tiempo y las posibilidades del carisma y las riquezas de Familia Religiosa, que tenemos para ofrecerles de parte del Señor.

En esta dinámica, las jóvenes admitidas a nuestra Congregación, se preparan en nuestros centros de formación, fundamentando toda su persona en Cristo y su evangelio, con la meta de gustar en sí mismas la vida nueva, que pone en su voluntad la urgencia de salir con el envío de Jesús, a llevar la Buena Noticia que cambia al hombre y la sociedad.

Ante una encomienda formativa de tanta envergadura, cada formadora quiere ocupar su puesto de vigía que espera despierto el amanecer de los nuevos apóstoles, en cada vocación. Así mismo, entendemos que nuestras jóvenes quieren responder a los desafíos de su tiempo con la valentía y audacia que les da vivir arraigados en Cristo, porque han conocido su amor, se han quedado con Jesús, para estar con El y hacer lo que El hizo.

A la escucha de lo que tienen que decir y quieren comunicar

Al tener presente, en todo momento, la personalidad de nuestras jóvenes en discernimiento vocacional, aspirantes, postulantes, novicias, junioras, sabemos sus formadoras las estamos acompañando por el camino que transitan de la mano de la Congregación, dándoles la oportunidad de contar sus aspiraciones, confiar sus anhelos, hablar de sí y de sus sueños.

Formacion conf con P. Xabier

Las Maestras de Novicias:

Madre Esther Betancourt: Noviciado de Bamenda, Camerún.

Madre Judith Muñiz: Noviciado de Quezón City, Filipinas.

Madre Soledad Francisco: Noviciado de Madrid, España.

Madre Milagros Marmolejos: Noviciado de Santo Domingo, República Dominicana.

Madre María Luz Pedroza: Noviciado de León, México.

Madre Claudia Rodríguez : Noviciado de Oxnard, USA.

Madre Diana Taborda: Noviciado de Medellín, Colombia.

Madre Flor Yrigoín: Noviciado de Cochabamba, Bolivia

Las Maestas de Junioras:

Sor Constance Ndake – Juniorado de Batseng’la, Camerún.

Madre Ángeles Guerra – Juniorado de Quezón City, Filipinas.

Madre Blanca Fernández – Juniorado de Ciudad Real, España.

Madre Gladyz Díaz - Juniorado, Cuba.

Sor Catherine Bussen – Juniorado de Kansas City, USA.

Madre Juana María Ramírez – Juniorado de Zapopan, México

La Directora Tercera Probación - Madre Teresa Martín, Azpeitia, España

Nos Hemos Colocado como Vigías que esperan despiertos el amanecer

Con Padre Xabier Larrañaga, cfm, como conferenciante, Madre Alfonsa presidiendo, las Consejeras Generales y las Formadoras como participantes activas; todos a una en atenta observación y escucha, fieles a las voces de la Iglesia, la Congregación, nos hemos colocado en la alta atalaya de vigías desde donde se nos pide que pensemos en nuestras jóvenes, miremos desde su enfoque para iluminar su vocación desde Cristo y ofrecerles el tesoro escondido que les aguarda en nuestro Instituto.

Por donde quiera que miramos, son señales de esperanza las que tocan nuestra visión. Contamos con jóvenes valientes que merecen todo nuestro amor y la más solicita atención. En ellas la Congregación tiene futuro nuevo repleto de signos proféticos de la presencia de Jesús en este tiempo nuevo que vivimos. Donde cada una responde desde la originalidad particular de cada llamada, en el conjunto de llamados.

Interpelados por el reto de no desparramar fuerzas, ni disipar la atención, nos hemos entregado a vivir la dinámica de una jornada de diez días intensos de estudio, examen, evaluación y conclusiones. Nos hemos tomado el pulso y hemos sentido latir fuerte y saludable el corazón de la Congregación en cada una de nosotras. Hemos visto que es muy bueno lo que tenemos para ofrecer a nuestras jóvenes y que ellas son tierra abonada donde sembrar la buena semilla.

Al calor de la Eucaristía, las conferencias, la convivencia comunitaria, la reflexión y otros elementos complementarios, transcurrió este Encuentro que terminó dejando iluminando las mentes y llenos los corazones, un documento de referencia y el retorno a cada Centro de Formación, con renovadas fuerzas para continuar poniendo las manos en el arado con estas herramientas, y algo más, el mutuo conocimiento de las formadoras y la comprobación del amor a nuestras jóvenes.

La alta meta de nuestras jóvenes

3 las jovenes y las SdM

Las Jóvenes y las Siervas de María, vigías de lo nuevo que va surgiendo.

A modo de conclusión podemos asegurar que, nuestras Jóvenes en Formación han sido el centro de este Encuentro. Interpeladas por interesantes preguntas, para las que aún no tenemos todas las respuestas, partimos desde lo que son y contamos con lo que quieren ser, para situarnos en su contexto de personas jóvenes que, creen haber encontrado la vocación que da sentido a sus vidas.

Hemos hecho de ellas nuestra preocupación y puesto en el centro, en relación a ellas, los intereses de Cristo y de felicidad de las jóvenes. Hay una palabra que lo resume todo y que se dice así: Amor a Jesucristo, la Iglesia, la Congregación, nuestras jóvenes. Ahí está la explicación de lo que hemos hecho, soñado y propuesto.

Nos hemos preguntado también qué es lo nuevo que nos ofrecen nuestras jóvenes, en qué nos invitan a cambiar.

Nos queda como tarea, continuar escuchando de su boca la respuesta, que nos darán directamente ellas mismas, al tratarlas con cercanía, acompañarlas en las vivencias de oración compartida, apostolado y encuentros fraternos, estando con Jesús y al calor de la convivencia comunitaria.

 

 

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