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Martes, 15 Septiembre 2020 08:18

Final de Etapas

Principio de un Tiempo Nuevo de Fidelidad

3ª Probación 800x600

Las jóvenes religiosas que nos sonríen desde esta fotografía, son de origen cameruneses, filipino y peruano. Temprano en la vida, sintieron la voz del Señor en su interior y creyeron que las llamaba a su seguimiento. Con esta convicción emprendieron la aventura de salir de la casa paterna, ir a otros pueblos y comenzar un camino nuevo; como el que iniciaron en su tiempo los Apóstoles elegidos por Jesús para ser sus discípulos.

Eso mismo le sucedió en su tiempo a Madre Soledad Torres Acosta, fundadora de la congregación Siervas de María Ministras de los Enfermos en 1851; y también en el tiempo presente les ha pasado a ellas. Han conocido que su vocación es ser para el Señor y convertirse en presencia de Jesús en la tierra, como testigos de su misericordia. Así las cosas, hace aproximadamente seis años que hicieron su Profesión Religiosa de consagración a Dios.

¿Que han estado haciendo estos últimos seis meses?

Tras viajar a España, han permanecido durante seis meses en Azpeitia. No se conocían, pero tenían un proyecto en común que realizar. Así que muy pronto confraternizaron y abriendo corazón y mente al tiempo nuevo de Tercera Probación.

Como un regalo que se agradece toda la vida al Instituto, se dedicaron por completo a la oración personal y comunitaria, estudio de las constituciones del Instituto y reflexión teológica y práctica de los votos, servicios a la comunidad, a fin de reafirmarse en la llamada, adquirir un trato de mayor intimidad y unión con Jesucristo, valorar el don recibido y hacerse más consciente de cuál es el encargo recibido del Señor.

Al concluir dicha etapa y retornar henchidas de gratitud a sus respectivas comunidades, ellas expresan así su decisión en carta enviada a nuestra superiora general, Alfonsa Bellido: “Quieren sellar su unión perpetua con Dios, en proceso de fidelidad, sirviendo y amando a Dios en nuestra Congregación, desde el sentido de pertenencia y en bien de los hermanos que sufren dolor y soledad”.

Las hemos acompañado con nuestra oración y afecto fraterno. Somos testigos de la alegría e ilusión que las anima al terminar la Tercera Probación. Abrigamos la esperanza de que viviendo en fidelidad su vocación sean testigos de la felicidad que da ser Seguidoras de Cristo, en correspondencia personal a su amor. Razón que determina su elección de ser pertenencia de Cristo y su futuro de Siervas de María Ministras de los Enfermos.