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Sábado, 22 Agosto 2020 07:53

SOR HERMENEGILDA CCOPA CRUZ

SOR HERMENEGILDA CCOPA CRUZ 

y el Hogar 25 de Mayo

Donde murió por contagio de Covid-19

FOTOS SOR HERME 004

 

Las Siervas de María Ministras de los Enfermos y la Fundación HOSPICIO “25 DE MAYO” EN SUCRE (Bolivia), 16 de Febrero de 1905

La Junta de Beneficencia dispuso la erección de este establecimiento -Hospicio-, proponiendo a las Siervas de María se encargasen de la dirección de dicho centro. El día 16 de Febrero de 1905, se instalaron las Hermanas en dicho Hospicio, construido de nueva planta por la Junta de Beneficencia, trasladando a los pobres ancianos asilados, del Hospital donde estaban con poca comodidad por falta de espacio, al Hospicio. Cuatro fueron en un principio las fundadoras, con Madre Eduvigis Imaz como Superiora, teniendo que aumentar enseguida el número de Hermanas. En la actualidad las Hermanas están dedicadas a esta hermosa y caritativa misión.

A partir de entonces, con la llegada de las Siervas de María Ministras de los Enfermos, en el Hogar 25 de Mayo no ha faltado la presencia maternal de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, representada en cada una de las muchas Hermanas que han puesto calor de hogar en un lugar al que van a parar personas completamente indefensas, desprovistas, necesitadas de toda clase de asistencia; pero sobre todo, necesitadas de amor, porque precisamente por no contar con familiares en situación favorable para hacerse cargo de ellos, afortunadamente  ingresan, para quedarse hasta el día final de su vida, a una casa donde aprenden a sentirse hijos de las Hermanas, que cuidan de ellos como verdaderas madres, y hermanos de todos los que como a ellos les ha tocado la misma suerte de ser tratados como a hijos y hermanos. Y todo esto, no por los vínculos de la sangre y de la carne, sino en fidelidad a la Palabra recibida de Jesús que nos dice en Mateo, 25:40: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.

La manera con que las Hermanas se dedican a la asistencia de dichos adultos mayores y personas con discapacidad, les hace sentir a estos que están en su casa y que teniéndolas a ellas nada les falta en amor y solicitud, al momento de satisfacer toda clase de necesidades y aliviarles en sus dolencias.

Con admiración podemos afirmar que todos cuantos en el Hogar trabajan: Siervas de María, Médicos, personal sanitario y de mantenimiento, sacerdote y voluntarios, desempeñan sus responsabilidades con sentido de misión, procurando vivir en comunión de ideales, credo y compromiso.

“¡Qué gloria para una Sierva de María ser mártir de la caridad más sublime!”

En este ámbito, he aquí que se cumple el evangelio de Jesús teniendo como escenario el ejercicio del carisma de las Siervas de María Ministras de los Enfermos: Juan 15:13 – Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos

Esto que en el día a día es una práctica normal en la asistencia a los enfermos y necesitados, ha quedado patentizado en el hecho sucedido en el ya mencionado Hogar 25 de Mayo. Se cumple en una de nuestras Hermanas, fallecida el día 22 de julio a consecuencia de contagio de Covid-19, contraído mientras hacía su misión de enfermera Sierva de María.

Fue en este Hogar 25 de Mayo, donde SOR HERMENEGILDA CCOPA CRUZ, como  Cristo, amó y entregó la vida por sus hermanos, dándoles de comer, vistiéndolos, acompañándolos, escuchándolos en su sencillez, celebrando su avance; en una situación de vida, en que las personas son dependientes, pero donde emocional y espiritualmente empiezan a crecer con su ingreso en el Hogar y se abren al despertar espiritual que les da sentirse amados de Dios en los gestos de amor y servicio que a diario reciben de las Hermanas, apoyadas y en solidaridad con el personal sanitario con el que realizan sus tareas.

De nacionalidad peruana, con 56 años de edad y 28 de feliz pertenencia al Instituto, como tantos miles de personas ha sido víctima del Covid-19, golpeada por la situación sumamente dolorosa que se está viviendo con una pandemia que sigue haciendo estragos por todo el mundo.

Sucedió que, al ser temporada de frío, en el Hogar, varios ancianos y algunas Hermanas estuvieron resfriados, lo mismo Sor Hermenegilda, quien presentó síntomas similares. Pero como no cedía el resfrío el Médico le indicó tratamiento con antibióticos. Al dar un estudio de laboratorio una fuerte infección, se le hizo la prueba rápida del Covid-19 que dio negativo. Una segunda repetición de la prueba dio positivo.

El médico tratante sugirió ingresarla de inmediato al hospital, a Terapia Intensiva. El mismo la llevó en su movilidad, pero lamentablemente en toda la ciudad de Sucre no encontraron ni una sola cama disponible, por lo que fue ingresada en el Hospital de Lajastambo, San Pedro Claver; los médicos, tanto el clínico como el terapista, trataron de estabilizarla, pero al mediodía del día 22 de julio, entró en agonía.

¿Quién podría imaginar que su sacrificada y valiosa misión, como solía decir, iba a terminar en esta tierra tan solo en unos pocos días?

La superiora, Madre Rosemary Moya y las Hermanas, acudieron todas a su alrededor y no la dejaron sola ni un instante. Entre el dolor que oprime el corazón y el amor que mantiene al creyente de pie junto al que sufre, le han rezado la recomendación del alma y otras oraciones, entregando al Señor la valiosa vida de nuestra inolvidable Hermana, que se presenta ante Él con la lámpara encendida y conservando la fe. Falleció ese mismo día a las 16:00 hrs.

El Señor quiso llevarse consigo a su Sierva fiel para recibir la corona que no se marchita, por la generosidad de su vida entregada por amor al servicio de los demás. De nuestra Hermana bien se puede decir: Ha combatido el buen combate, ha terminado su carrera, ha mantenido la fe. 2 Timoteo 4:7

Cerramos este capítulo de amor y heroísmo con una cita tomada del libro:  Santa María Soledad, sus Virtudes - Pág. 201:

Cuando el peligro está cerca y prevé que será necesario un espíritu heroico para asistir a los coléricos el año 1885, Madre Soledad arenga a sus hijas con estas palabras llenas de entusiasmo y amor al martirio: “Miren, hijas mías, van para asistir  a los coléricos, pero estén contentas porque si por este motivo mueren, son mártires”. Y cuando Dios aceptó el sacrificio de una de sus hijas y muere contagiada la protomártir del Instituto, Sor Piedad Urabayen, Madre Soledad exclama: “¡Qué gloria para una Sierva de María ser mártir de la caridad más sublime!”

 Sus Hermanas de Comunidad hacen este elogio de despedida a Sor Hermenegilda:

Hogar 25 de Mayo

Sor Hermenegilda, primera de derecha a izquierda. Al centro, Madre Loreto, Superiora Provincial y edemás Hermanas de la Comunidad

Querida Sor Hermenegilda, lo mejor de ti lo entregaste sin miramientos, te nos fuiste en lo mejor de tu vida, menudita como eras, pero tenías un corazón grande, misericordioso y tan amplio como tu sonrisa, siempre te recordaremos, descansa en la gloria sin fin y echa una mirada, de vez en cuando a lo que dejaste aquí, para darnos una mano. Tu partida nos ha causado mucho dolor, pero a la vez nos sentimos dichosas por tu entrega y generosidad.

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