Siervas de Maria

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“Santo Padre, le pido una bendición para toda la Congregación”
El Santo Padre, elevando su mano, la posó sobre su cabeza

En un encuentro inolvidable con Papa Francisco, Madre Alfonsa Bellido, tuvo un recuerdo muy especial para todas las Siervas de Maria Ministras de los Enfermos, cuando le confió su deseo; acto que queda grabado en las imágenes recogidas en las fotografías compartidas, como signo de la presencia de comunión que trasciende toda distancia.
Sucedió en la capilla de Santa Marta en el Vaticano, en el clima espiritual de la celebración Eucarística del día 8 de febrero del presente año. Ha sido un momento de profundo recogimiento, en intensa oración con el Papa y con todos los presentes.
El hecho se origina en el sentimiento de honda gratitud a que dio lugar la reciente autorización del Santo Padre en aprobación de las virtudes heroicas de nuestra Hermana, la venerable Soledad Sanjurjo Santos. Madre General deseaba ardientemente dar las gracias personalmente con sus palabras y un presente para las obras que el Papa sustenta a favor de los más necesitados en muchas naciones del mundo, con la ayuda de toda la Iglesia.
Tras haberle escrito al Santo Padre solicitando la participación, le fue avisado dos días antes que había sido atendida favorablemente. Como es fácil comprender, esa mañana se levantó alegre, salió temprano y presurosa en dirección al Vaticano. Pasado el registro de seguridad según protocolo, una vez en el salón de espera, se dio cuenta que fue la primera de todos en llegar y aguardó serena el momento de pasar a la capilla, viendo llegar a los demás participantes con la alegría reflejada en el rostro.
Refiere que estando allí tuvo la sensación de estar en un lugar sagrado, de oración con el Papa y de encuentro con Jesús en su Vicario en la tierra, de fraternidad en comunión de fe y caridad con los sacerdotes, religiosas y demás fieles presentes.
Observó que allí cada gesto tiene el significado de cercanía, cada palabra el eco del más puro amor. El tiempo transcurrido pasó como si hubiese sido un solo instante, absorbiendo toda la atención en alabanza con Cristo al Padre.

Como superiora General, llevó en su corazón toda la Congregación. Poniendo en palabras su intención, recogió del Santo Padre la bendición que con el acto de elevar su mano posándola sobre su cabeza, concede para todas las Siervas de María del mundo, la bendición a repartirse entre muchos, llegando a los domicilios de los enfermos asistidos, las familias, centros de salud, dispensarios, hospitales.
La gracia de esa bendición cae copiosa también sobre la Fraternidad de Hijos Laicos de Santa María Soledad, Voluntarios, Personal Médico Sanitario de nuestras obras de salud, empleados y bienhechores. Porque en ese momento, en el corazón de Madre Alfonsa estábamos todos; las que pertenecemos al Instituto por vocación y los que participan en los trabajos de la misión con los enfermos y de la espiritualidad del carisma.
Entendemos que a toda persona relacionada con la Congregación, llega la bendición que del Papa fue a buscar Madre General. Se derrama sobre los miembros de la Congregación y las Obras del Carisma, bienhechores, amigos y familiares. Así de extenso es el beneficio de la bendición que pronto y gustoso le dio el Papa Francisco.
Una Bendición del Papa para toda la Congregación impartida a todos sus miembros, por vías de la Superiora General, reviste un carácter de comunión que se extiende a los destinatarios del carisma, que son los enfermos y la familia. Más que casualidad consideramos providencial que haya sido en el mes de febrero, en fecha tan próxima a la Jornada Mundial del Enfermo; a celebrarse, hoy día 11, en la festividad de Nuestra Señora de Lourdes.
En momentos así, se une la Iglesia representada por el Papa y la Congregación representada por Madre General, y entre ambos representantes de Dios, las piedras vivas, las Siervas de María, que con el carisma conferido por el Espíritu Santo edifican la Iglesia.
Bendito sea Dios en sus dones, pues este ha sido un buen deseo que ha culminado en bendición para muchos.
Madre Alfonsa Bellido, Superiora General, en oración con el Papa Francisco, en la celebración Eucarística del 8 de febrero de 2019
Cuadro Conmemorativo
Resonancia del Año Jubilar Beata María Catalina

Creación Artística Sor Magdalena Ríos, Sierva de María
La pintura se originó de la idea de presentar en cuadro, rasgos de contemplación del carisma de las Siervas de María Ministras de los Enfermos, vivido en nuestra Beata María Catalina, en actitud de adoración y servicio.
La Beata María Catalina es un ejemplo destacado, entre tantas Siervas de María, que hemos querido resaltar con ocasión del Centenario de su muerte, acaecida el 10 de octubre de 1918.
En cada trazo un poco de su alma
Dándole el valor de recuerdo conmemorativo, a quedar como obra de arte del centenario de su muerte, en Consejo General se trató la posibilidad de realizar una pintura. Quién mejor que una Sierva de María, para alcanzar el noble objetivo de ver en un cuadro, el espejo del amor hecho donación? Por referencia de Madre General, Alfonsa Bellido, se pensó en Sor Magdalena Ríos, conocida por su don artístico de pintura.
Pintar el cuadro la puso en ocasión de vivir una experiencia de fe; supuso hacerse a una vivencia de oración y más estrecha comunión con el Instituto. En esta línea, inició un diálogo de hermana a hermana con nuestra Beata María Catalina.
En clima de contemplación unió la elaboración de su trabajo a las intenciones que se le han encomendado al Señor por intercesión de Maria Catalina:
Puesta a la obra, se sintió identificada una vez más con la escena del Lavatorio de los Pies, que ya anteriormente había pintado y bordado. De modo que el cuadro guarda el secreto de toda una espiritualidad elaborada en distintos momentos. Una espiritualidad moldeada en varias creaciones y perfeccionada con el toque de la celebración del centenario de la muerte de María Catalina.
Lo que aparece plasmado como pintura al óleo, recoge los rasgos de la adoración y servicio de María Catalina; resumen del sueño de cada Sierva de María, de tener frente a sí a Cristo mismo, presente en cada enfermo asistido.
El cuadro exhala el incienso de las horas dedicadas, los sentimientos impresos en la tela al óleo, de la fe de Sor Magdalena en Jesús y del amor de veneración que profesamos todas a nuestra Hermana, quien pasó su vida al modo que se ve en el cuadro: a los pies de los enfermos en la contemplación de Jesús .
De pincelada a pincelada
Nos cuenta Sor Magdalena que, el encargo recibido de pintar a María Catalina, en la escenificación del ejercicio del carisma, se convirtió para ella en un binomio: de la contemplación iba a la pintura y de sus trazos en la tela iba al alma de María Catalina, en la interpretación del significado de aquellas palabras de Jesús: lo que a un enfermo hiciste, a mí me lo hiciste.
De pincelada a pincelada, se trazó un trecho acortado con el ofrecimiento de la Eucaristía, la comunión, el tiempo, la oración, visitas al Santísimo, actos de piedad, cansancio, dificultades y sacrificios. Mientras pintaba se congregaban en su mente las Madres, Hermanas, personas y enfermos confiados a su intercesión, conocidas y desconocidas, a quienes dedicaba su arte.
Así que bien se puede considerar el tiempo dedicado a esta obra como momento de encuentro, de contemplación, de sensibilización.
Una vez terminado su trabajo, hace entrega del cuadro a la Curia General, con esta aclamación, que también hacemos nuestra: Gracias, María Catalina por amar intensamente nuestra Congregación, con gozosa pertenencia a ella, y por ser modelo y ejemplo de vida para todas tus Hermanas.
De este modo, la inspiración, viajó hasta la comunidad de Puebla, México y cayendo en manos de Sor Magdalena, la idea circuló por entre sus pinceles y he aquí el regalo de su alma enamorada de Jesús, amante de su vocación de Sierva de María, identificada con su Congregación.
Que a la vista de este cuadro, suceda a cuantos lo contemplen, lo que le sucedió a Sor Magdalena al pintarlo: encomendarse a su intercesión, acercarse más a la Beata María Catalina e invocar frecuentemente su ayuda.
VENERABLE SOLEDAD SANJURJO SANTO
PERFIL BIOGRÁFICO DE LA VENERABLE SOLEDAD SANJURJO SANTOS SIERVA DE MARÍA MINISTRA DE LOS ENFERMOS
1892 - 1973
LA IGLESIA RECONOCE LA HEROICIDAD DE SUS VIRTUDES
Era el 15 de noviembre de 1892 cuando en Arecibo (Puerto Rico), Madre Soledad Sanjurjo Santos, se abría a la vida, siendo la última de los seis hijos del matrimonio formado por don José Sanjurjo González de origen español y de doña María de la Palma Santos del Toro, nacida en San Juan.
Recibió el Bautismo el 3 de abril de 1893, en la hoy Catedral de San Felipe de Arecibo, imponiéndole el nombre de María Consuelo.
Apenas cuenta 6 meses, cuando fallece su padre a la edad de 45 años. La joven viuda se esfuerza en atender a sus hijos, hasta que sucumbe presa de la tuberculosis. Muere el día 10 de julio de 1901, en San Juan cuando cuenta 38 años.
EN EL ASILO "LA PONDEROSA"
Así, con solo 9 años, María Consuelo no puede contar con el apoyo de sus padres. Y ante la dificultad de hacerse cargo de su educación, los familiares confían esta delicada responsabilidad a una institución religiosa y la internan, junto con su hermana Antonia, en el asilo de Río Piedras "La Protectora" que, regentado por las Siervas de María Ministras de los Enfermos, acoge a niñas huérfanas. Allí pasó María Consuelo, su niñez y adolescencia. El trato asiduo con las religiosas y su alma abierta a todo lo espiritual, hicieron que brotara en ella la vocación a la vida consagrada, siendo admitida en el Instituto como postulante, en la misma Comunidad de Siervas de María de Río Piedras, el 4 de agosto de 1909.
Transcurre el periodo del noviciado en la Casa Madre de la Congregación, en Madrid (España) donde el 31 de mayo de 1911, toma el hábito religioso. En este día María Consuelo, cambia su nombre por el de María Soledad, con el que será conocida como religiosa. El 1 de junio de 1913, emite su profesión temporal y el 17 de diciembre, es destinada a Manzanillo (Cuba) donde transcurre el periodo de la tercera probación, emitiendo sus Votos Perpetuos en Santiago de Cuba con fecha 30 de abril de 1921.
SUPERIORA PROVINCIAL DE LAS ANTILLAS
Admiran cuantos la tratan su profunda vida espiritual, prudencia y clara inteligencia, acompañado todo ello de una gran sencillez y humildad a toda prueba. Tras desempeñar diversos cargos en la comunidad, el 18 de agosto de 1939 se le nombra Superiora de la casa de Matanzas (Cuba) y sucesivamente de Manzanillo y de San Juan de Puerto Rico. Tres años más tarde, el 20 de julio de 1950, es nombrada Superiora Provincial de las Antillas, fijando su residencia en la Curia Provincial de La Habana. En este periodo emprendió "la erección de un Noviciado, para las jóvenes vocaciones que iban surgiendo en Antillas. Tras haber transcurrido dos mandatos en el cargo, cesa del mismo el 19 de marzo de 1959, pasando como Superiora, a la Comunidad de San Juan de Puerto Rico.
NUEVAS FUNDACIONES EN REPUBLICA DOMINICANA Y PUERTO RICO
Gracias a su celo, el Instituto se extendió con las Comunidades de Santo Domingo, Santiago de los Caballeros y La Vega en la República Dominicana. Y se instalan, así mismo Comunidades en Caguas, y Aibonito. Otros tantos Sagrarios que se abrieron en lugar de los que, con gran pena, vio que se cerraban en Cuba.
Tres años más tarde y siempre en San Juan, donde se había trasladado la Curia Provincial de Antillas a causa de la revolución de Cuba, Madre Soledad, el 29 de junio de 1962, pasa de nuevo a desempeñar el cargo de Superiora Provincial.
En este tiempo su salud se deteriora a causa de un infarto de miocardio. En junio de 1966 cesa como Superiora Provincial y es destinada a la comunidad de San Juan donde permanecerá los últimos siete años de su vida: aceptando cada día como don, aportando lo que sencillamente podía aportar, gozosa de hacerlo, sin reservas, cargando de entrega cada labor que lleva a cabo.
Cuando está a punto de culminar su camino, escribirá a la Madre General que pide voluntarias para una fundación en Camerún: "Reverenda Madre, le digo con toda sinceridad que, si tuviera unos años menos y más agilidad en mis piernas, me ofrecería de todo corazón para ir a África, pero tengo que conformarme con los deseos y con ofrecer mis oraciones, a fin de que el Señor bendiga y ayude a las Hermanas que tengan la suerte de ir".
23 DE ABRIL DE 1970
Seguirá en este tenor de vida hasta el momento de su muerte ocasionada por un edema agudo de pulmón a las 10 de la noche, del 23 de abril de 1973. Aquel día era lunes de Pascua. Contaba 80 años de edad y 62 de vida consagrada.
Madre Soledad por ser Sierva de María, vivió un Carisma marcado por el servicio a los que sufren, donde la entrega, para ser auténtica, debe llevar el sello del respeto, la solicitud, el anonimato y el gesto sencillo del que sirve por amor a Cristo y en su nombre a quien siente en sí la fragilidad de la existencia.
Persona de pocas palabras nunca sabre-mos, por confesión personal, la repercusión que el dolor tuvo en su vida, pero sí se descubre en su respuesta, a las situaciones difíciles que tuvo que afrontar en el transcurso de su vida, un rico filón de confianza en Dios y de abandono incondicional en sus manos.
EMPRENDEDORA Y SERENA
Emprendedora, con grandes iniciativas, sabe vivir con serenidad, buscando siempre la voluntad de Dios en cada circunstancia, ve en las dificultades como un compás de espera para ajustar su hora a la hora del reloj de Dios. Al iniciar sus proyectos, pone todos los medios requeridos para ese fin, después ora y espera serena que llegue el momento señalado por Dios para ella.
Presencia la suya que no busca protagonismo sino que, escondida con Cristo en Dios, trata de pasar desapercibida, pero su presencia siembra la paz en las comunidades que visita y en las que percibe discordias.
En coherencia de vida con lo prometido al Señor, con su actitud más que con sus palabras, y, como responsable de confirmar a sus hermanas, habla con firmeza, cuando ve desvíos en lo esencial de la consagración o en lo genuino del carisma. Fue, una referencia válida para las religiosas que la trataron. Marcó así mismo su trato, la vida de los laicos con los que tuvo que relacionarse y a los que no perdía ocasión de mostrarles los verdaderos valores cristianos.
VIVENCIA DE VALIOSO ALICIENTE
Su vivencia porque lleva la impronta de la sencillez evangélica, ha resistido la prueba del paso del tiempo y continúa siendo válida, no sólo para las Siervas de María de estos tiempos, sino para los fieles creyentes que ven en la figura sencilla de Madre Soledad Sanjurjo, un valioso aliciente para vivir los valores evangélicos y una referencia cristiana, cercana a ellos en el tiempo.
DE CUANTO GUARDABA EN SU CORAZÓN E ILUMINABA SU AVANZAR POR LA VIDA
“El Señor y su Santísima Madre nos darán la fuerza que en estos momentos nos hace tanta falta”.
“Dios nuestro Señor proveerá, es nuestro Padre y nunca abandona a nadie”.
“No hay cosa que dé más tranquilidad al alma que el dejarse en las manos de Dios sin reserva”.
“Pidamos muy de veras a la Santísima Virgen, nuestra amorosa Madre, sea siempre nuestro consuelo y sostén en las luchas de la vida”
“Que la Virgen me las cubra con su maternal manto”.
“No pierda nunca la esperanza de hacerse santa, con la gracia de Dios todo se puede, a pesar de nuestras miserias”.
“No ha llegado su hora. Hay que esperar a que nuestro reloj se ajuste a la hora de Dios. Se llevará a cabo, pero cuando Dios lo disponga”.
“El Señor te espera aquí, ábrele tu corazón, Él quiere entrar. Él te va hablar”.
“Todo por amor a Dios y todo lo que se hace por Dios se hace bien y por amor”.
“Tantos Sagrarios que se han cerrado cuando salieron nuestras hermanas de Cuba, yo quisiera que se abrieran otros tantos Sagrarios para que Dios sea glorificado,
por la salvación de las almas por medio de otras nuevas comunidades”
“Que gloria para una Sierva de María, trabajar allí donde nadie la ve, pero Dios si la ve”.
“Venimos a la vida religiosa para siguiendo el ejemplo de Cristo y de la Virgen, servir”.
“Jesús mío, os amo: perdón y misericordia” éstas fueron las últimas palabras que pronunció y las que sellaron, para siempre, sus labios.
DECRETO DE LA CONGREGACIÓN DE LA CAUSA DE LOS SANTOS
VIRTUDES HEROICAS DE LA SIERVA DE DIOS, MARÍA SOLEDAD SANJURJO SANTOS,
Sierva de María de Puerto Rico
El 15 de enero de 2019, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia a S.E. el cardenal Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la audiencia, el Sumo Pontífice autorizó a dicha Congregación a promulgar el decreto relativos a:
- las virtudes heroicas de la Sierva de Dios María Soledad Sanjurjo Santos (en el siglo: María Consuelo),religiosa profesa de la Congregación de los Siervas de María Ministras de los Enfermos; nacida en Arecibo (Puerto Rico) el 15 de noviembre de 1892 y fallecida en San Juan de Puerto Rico (Puerto Rico) el 23 de abril de 1973.
Sor Angela Celebra sus Bodas de Oro
Sor Angela Bodego con el Papa Francisco en Santa Marta

Estas son sus palabras, el sentir de su corazón enamorado y agradecido:
50 años que hice mi profesión religiosa como Sierva de María. Sí, parece mentira el paso de los días, los meses y los años… Se ha ido haciendo camino de la mano del Señor… Al volver la vista atrás, se ve la secuencia nítida de la Providencia de Dios sobre mi vida, digna de toda gratitud. Como María, también no puedo menos, que desde lo honde del corazón, decir: ¡Gracias, Magificat…!
¡El Señor es el lote de mi heredad ¡Merece la pena seguir las huellas de Madre Soledad, ser Sierva de María, permanecer de parte de los pobres, los necesitados, los enfermos, los predilectos del Señor… allá donde la obediencia te envíe. El Señor ha estado grande conmigo.
Este año ha estado marcado por tantas experiencias, por muchas delicadezas por parte de todos: de Dios, de mi familia, de la Congregación… todo ha sido un regalo y un motivo de gratitud por mi parte.
Hasta la asistencia a la Misa privada con el Santo Padre, en Santa Marta el día 4 de diciembre ha tenido su toque especial. La presencia de Dios parece invadía la estancia, un silencio y atención especial reinaba en el ambiente. En la Homilía el Santo Padre exhortaba a buscar la paz, con Dios. Con uno mismo y con los demás. Es el mayor bien que podemos gozar: tener paz: la cercanía de Dios.

Un gran recuerdo y un gran reto para el futuro, me toca seguir en pos de Cristo, como dice San Pablo: considero las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo… sigo mi carrera por si consigo alcanzar, la meta a la cual fui llamada por El…
Todo un reto y una gran responsabilidad.
Roma 22 de diciembre de 2018
Abriendo las puertas del Ministerio con los Enfermos

Filipinas - en Quezon City y Lagonoy
Las Siervas de María, abrimos las puertas de nuestro Ministerio con los Enfermos, a médicos, enfermera/os, trabajadores sociales, hombres y mujeres de buena voluntad, jóvenes tocadas por el carisma del Instituto; es decir, a todos los que con nosotras quieren llenar de salud la vida de los que están enfermos y sueñan con días mejores esperando la mano bondadosa de los que pueden llevar soluciones. Cómo? Dando oportunidades de acción a los que buscan canalizar sus bienes y sus dones en servicios voluntarios, apoyados en las facilidades físicas y la colaboración de la misión de nuestro carisma que les podemos ofrecer, para el ejercicio de su profesión.
He aquí, en el presente video, una muestra de cómo en Filipinas caminamos juntos, a favor de los enfermos, las Siervas de María y Medipinas CEU-Medical Mission.
¿Cómo y por qué se puede vivir de este modo?
Homilía de la Misa de clausura del Centenario de la muerte de la
Beata María Catalina Irigoyen.
Basílica de Santa María la Mayor,
10 octubre 2018
Queridos Sacerdotes, Madre General y Consejo, Religiosas Siervas de María y amigos de la Congregación:
Nos hemos reunido en esta espléndida Basílica de Santa María la Mayor, que guarda para nosotros recuerdos entrañables, para celebrar a los pies de la Madre, la Salus Populi Romani y Salud de los Enfermos, la conclusión del año centenario de la partida hacia la casa del Padre, de la Beata María Catalina Irigoyen Echegaray. Ella es una gloria de la Congregación de las Siervas de María, de la Iglesia, de España y de las mejores esencias católicas navarras.
No es, como sabemos, la Fundadora de las Siervas, que lo fue Santa María Soledad Torres Acosta. Pero ésta fue la que la admitió en la Congregación y de ella recogió el espíritu genuino y la vivencia ejemplar del tipo de religiosa que la Fundadora buscaba.
Permítanme ahora que al principio de estas breves palabras mías haga una simple alusión a una coincidencia que me ha impresionado personalmente: El día 25 de enero de 1970, el Papa Pablo VI, que el próximo domingo será declarado Santo, en la homilía de la Misa en la que proclamó santa a la Beata María Soledad Torres Acosta, comenzó con estas palabras: "En esta hora de tribulación para la Iglesia y de amargura para Nos, he aquí un momento de gran consolación: Maria Soledad Torres Acosta es reconocida y proclamada Santa, es inscrita en el catálogo de los Santos, presentándola a toda la Iglesia terrena como perteneciente a la Iglesia celeste, siendo declarada digna del culto de veneración, porque totalmente unida a Cristo resucitado, participa para siempre de su gloria." Eran de verdad momentos de tribulación para la Iglesia y de amargura para el Papa a causa de las críticas y oposición que estaba recibiendo. La historia se repite de diversa formas y reclama de nosotros, también hoy, la respuesta de cercanía al Papa que ha sido una de las características más visibles de la familia de las Siervas de María en todo momento. Así lo he podido constatar yo mismo en tantos momentos y circunstancias diversas.
Mirando a nuestra Beata María Catalina, descubrimos claramente la obra de Dios en su vida, y su respuesta valiente. Ella, nacida en el seno de una familia bienestante, desde pequeña da prueba inequívoca de amor a la Eucaristía y a la Virgen. Empieza su camino hacia la vida religiosa en Pamplona. Luego en Madrid, donde permanece hasta el fin de su vida. Da ejemplo de entrega generosa a los enfermos, en los que ve a Cristo enfermo. Por eso se arrodilla ante su cama y reza por ellos mientras los atiende con todo cuidado. Es impresionante su derroche de generosidad y de valentía.
Sin ningún miedo al contagio por enfermedades o epidemias que por aquellos años de su vida asolaban España. Ella supo elegir los casos mas difíciles, cuidar su salud, su cuerpo y su espíritu, siempre disponible y sonriente.
Así fue gastando su vida de modo ejemplar hasta que en 1913, se le diagnostica una tuberculosis ósea y después de largos sufrimientos, que aceptó con ejemplar valentía, muere en Madrid, el 10 de octubre 1918.
Durante su etapa de formación quiso ser y, fue, una más. Su pasado vivido en una familia de buena posición no le importaba. Más aún, aceptaba todo y prefería lo más incómodo. Eso sí, sabía bien lo que quería porque su centro era Cristo. Fue una postulante más, pero a pesar de su discreción total, demostraba que el carisma de las Siervas de María, había prendido con toda fuerza en ella, con el ardor de la Fundadora y de San Francisco Javier.
Por ello aprendió bien que debía saber conjugar, en clara síntesis, el estar en la capilla y pasar de allí a la habitación del enfermo. Calaron en su vida aquellas preciosas palabras: "Venid, benditos de mi Padre, porque estuve enfermo y me visitásteis." Era el programa que ponía en práctica cada noche. La noche del dolor en una sociedad marcada por la pobreza, las epidemias, las luchas políticas, el rechazo de lo religioso. Era el encuentro de Cristo en el dolor de los hombres. Y el dolor de las familias de los enfermos que se sienten inseguras y desamparadas, solas y angustiadas.
No resisto a citar aquí un ejemplo de su vida, que es enternecedor. Va ella a asistir a una madre enferma. Su hija, niña todavía, le pregunta qué acostumbraba a cenar. La niñita le prepara como puede una sopa de ajo, un poco de pescado, una taza de café con leche y una barrita de pan. Cuando se lo sirve, la religiosa hace sentar a la niña y le dice sonriendo que lo coma ella, que lo necesita más. Y por la mañana enciende la lumbre y prepara a la niña un café con leche para desayunar. La noche la pasa orando, de rodillas en el suelo, o cosiendo y atendiendo a la enferma. La niña confesaría después: "Nosotros éramos entonces pobres, y no teníamos ni para dar una limosna al convento." Este era el estilo de vida de nuestra Beata, con actos semejantes repetidos en tantas ocasiones.
Y ahora, para terminar, me queda una gran pregunta: ¿Cómo y por qué se puede vivir de este modo? La respuesta la da San Pablo en la carta a los Filipenses (3, 8-14), que leímos hace poco: "Todo lo considero una pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo y todo lo considero basura, con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él, no con una justicia mía, la de la ley, sino con la que viene de la fe en Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.”
San Lucas completa el mensaje, como leímos antes: "Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón." (LC 12, 32-34).
El Papa Francisco nos lo dice con otras palabras: Construid el Reino de Dios en las periferias del dolor, de la pobreza y de la enfermedad. Y nos lo enseña, con su ejemplo vivido, nuestra Beata María Catalina: Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Así, los corazones rectos ayudan a construir, además, el reino de Dios en la tierra, con destellos de la bondad de Dios. Que su ejemplo nos guie y aliente. Amén.
+ Cardenal Santos Abril y Castelló
En el Año del Sínodo de los Jóvenes
Encuentro Inter-congregacional de Formadoras

Sintiendo con el Papa Francisco el fuego del Espíritu, latido a latido con la Iglesia
Los jóvenes necesitan atención en todas las dimensiones. Cada sector de la sociedad y de la Iglesia ha de concentrar máximo interés en sus jóvenes y estudiar el contexto histórico que les ha tocado vivir, evaluando y sopesando el impacto diverso que tienen los distintos escenarios en que se desenvuelven, en sus años de crecimiento y transición.
Las Siervas de María, sensibles al llamado del Papa y en fidelidad a lo acordado en el Capítulo General de 2014, poniendo la mirada en nuestras jóvenes, nos hemos interpelado personalmente y como equipo formativo. Las miramos y nos hacemos muchas preguntas, queriendo encontrar la respuesta adecuada a sus expectativas personales y la llamada vocacional.
A tal efecto, las Formadoras fueron invitadas por la Superiora General Alfonsa Bellido, a venir a Roma, a la Casa General, procedentes de los continentes donde la Congregación tiene fundaciones: Africa, Asia, Europa, América.
Cuando llegaron se encontraron con una comunidad de Hermanas que tenían todo preparado para acogerlas cálida y fraternalmente. Una vez ambientadas, sintiéndose ya en casa, se dedicaron a lo que habían venido a hacer, dándose a los trabajos propios del Encuentro de Formadoras al que fueron convocadas con definido propósito. La fuerte motivación de regresar a sus respectivos Centros de Formación, con una más amplia visión de su misión, para hacer mejor su labor formativa, mantuvo la enérgica determinación de la voluntad del inicio hasta el final.
A lo que han venidos desde lejos a Roma
Las Maestras de Novicias, Maestras de Junioras y Directora de Tercera Probación, desplazándose hasta Roma, han venido a traer su experiencia y ponerla sobre la mesa; a recoger y gustar en el mutuo compartir de búsqueda común; a ofrecer su percepción de nuestras jóvenes en formación; a actualizar el enfoque sobre la formación en sintonía con la Iglesia y la Congregación.
Interesa conocerse y tratarse, proponer métodos, explorar criterios, buscar alternativas, compartir intuiciones, hablar de las preocupaciones que se tienen, traer a consideración de todas lo que ellas palpan en la realidad de trato directo con nuestras jóvenes.
Han desplegado a vista de todas, la panorámica de los centros de formación, para mostrarnos la realidad que se vive en cada lugar.
Así de interesantes fueron las horas quemadas en estas jornadas de búsqueda y encuentro. pues las formadoras son testigos del protagonismo de lo que el Espíritu hace en cada joven. Cada
día viven con mayor conciencia su rol de vigías que, desde lo alto de su misión, acompañan a las jóvenes y ven amanecer el despertar de su amor a Jesucristo.
¿Cuáles son las expectativas de nuestras jóvenes y formadoras?
La relectura de nuestra realidad histórica como Congregación, frente a la realidad de las jóvenes llamadas a la vocación de Sierva de María, nos da la oportunidad de examinar con postura evangélica, los criterios predominantes en la cultura juvenil de nuestro tiempo y las posibilidades del carisma y las riquezas de Familia Religiosa, que tenemos para ofrecerles de parte del Señor.
En esta dinámica, las jóvenes admitidas a nuestra Congregación, se preparan en nuestros centros de formación, fundamentando toda su persona en Cristo y su evangelio, con la meta de gustar en sí mismas la vida nueva, que pone en su voluntad la urgencia de salir con el envío de Jesús, a llevar la Buena Noticia que cambia al hombre y la sociedad.
Ante una encomienda formativa de tanta envergadura, cada formadora quiere ocupar su puesto de vigía que espera despierto el amanecer de los nuevos apóstoles, en cada vocación. Así mismo, entendemos que nuestras jóvenes quieren responder a los desafíos de su tiempo con la valentía y audacia que les da vivir arraigados en Cristo, porque han conocido su amor, se han quedado con Jesús, para estar con El y hacer lo que El hizo.
A la escucha de lo que tienen que decir y quieren comunicar
Al tener presente, en todo momento, la personalidad de nuestras jóvenes en discernimiento vocacional, aspirantes, postulantes, novicias, junioras, sabemos sus formadoras las estamos acompañando por el camino que transitan de la mano de la Congregación, dándoles la oportunidad de contar sus aspiraciones, confiar sus anhelos, hablar de sí y de sus sueños.
Las Maestras de Novicias:
Madre Esther Betancourt: Noviciado de Bamenda, Camerún.
Madre Judith Muñiz: Noviciado de Quezón City, Filipinas.
Madre Soledad Francisco: Noviciado de Madrid, España.
Madre Milagros Marmolejos: Noviciado de Santo Domingo, República Dominicana.
Madre María Luz Pedroza: Noviciado de León, México.
Madre Claudia Rodríguez : Noviciado de Oxnard, USA.
Madre Diana Taborda: Noviciado de Medellín, Colombia.
Madre Flor Yrigoín: Noviciado de Cochabamba, Bolivia
Las Maestas de Junioras:
Sor Constance Ndake – Juniorado de Batseng’la, Camerún.
Madre Ángeles Guerra – Juniorado de Quezón City, Filipinas.
Madre Blanca Fernández – Juniorado de Ciudad Real, España.
Madre Gladyz Díaz - Juniorado, Cuba.
Sor Catherine Bussen – Juniorado de Kansas City, USA.
Madre Juana María Ramírez – Juniorado de Zapopan, México
La Directora Tercera Probación - Madre Teresa Martín, Azpeitia, España
Nos Hemos Colocado como Vigías que esperan despiertos el amanecer
Con Padre Xabier Larrañaga, cfm, como conferenciante, Madre Alfonsa presidiendo, las Consejeras Generales y las Formadoras como participantes activas; todos a una en atenta observación y escucha, fieles a las voces de la Iglesia, la Congregación, nos hemos colocado en la alta atalaya de vigías desde donde se nos pide que pensemos en nuestras jóvenes, miremos desde su enfoque para iluminar su vocación desde Cristo y ofrecerles el tesoro escondido que les aguarda en nuestro Instituto.
Por donde quiera que miramos, son señales de esperanza las que tocan nuestra visión. Contamos con jóvenes valientes que merecen todo nuestro amor y la más solicita atención. En ellas la Congregación tiene futuro nuevo repleto de signos proféticos de la presencia de Jesús en este tiempo nuevo que vivimos. Donde cada una responde desde la originalidad particular de cada llamada, en el conjunto de llamados.
Interpelados por el reto de no desparramar fuerzas, ni disipar la atención, nos hemos entregado a vivir la dinámica de una jornada de diez días intensos de estudio, examen, evaluación y conclusiones. Nos hemos tomado el pulso y hemos sentido latir fuerte y saludable el corazón de la Congregación en cada una de nosotras. Hemos visto que es muy bueno lo que tenemos para ofrecer a nuestras jóvenes y que ellas son tierra abonada donde sembrar la buena semilla.
Al calor de la Eucaristía, las conferencias, la convivencia comunitaria, la reflexión y otros elementos complementarios, transcurrió este Encuentro que terminó dejando iluminando las mentes y llenos los corazones, un documento de referencia y el retorno a cada Centro de Formación, con renovadas fuerzas para continuar poniendo las manos en el arado con estas herramientas, y algo más, el mutuo conocimiento de las formadoras y la comprobación del amor a nuestras jóvenes.
La alta meta de nuestras jóvenes

Las Jóvenes y las Siervas de María, vigías de lo nuevo que va surgiendo.
A modo de conclusión podemos asegurar que, nuestras Jóvenes en Formación han sido el centro de este Encuentro. Interpeladas por interesantes preguntas, para las que aún no tenemos todas las respuestas, partimos desde lo que son y contamos con lo que quieren ser, para situarnos en su contexto de personas jóvenes que, creen haber encontrado la vocación que da sentido a sus vidas.
Hemos hecho de ellas nuestra preocupación y puesto en el centro, en relación a ellas, los intereses de Cristo y de felicidad de las jóvenes. Hay una palabra que lo resume todo y que se dice así: Amor a Jesucristo, la Iglesia, la Congregación, nuestras jóvenes. Ahí está la explicación de lo que hemos hecho, soñado y propuesto.
Nos hemos preguntado también qué es lo nuevo que nos ofrecen nuestras jóvenes, en qué nos invitan a cambiar.
Nos queda como tarea, continuar escuchando de su boca la respuesta, que nos darán directamente ellas mismas, al tratarlas con cercanía, acompañarlas en las vivencias de oración compartida, apostolado y encuentros fraternos, estando con Jesús y al calor de la convivencia comunitaria.
